Que Red Garter ya ha soplado 50 velas lo sabéis todos. Que fue fundado en 1962 por un americano, también.
Pero quién era aquel americano es un dato que la mayoría no conoce.
El hombre que llevó América a Florencia se llamaba John Francis “Jack” Correa, y estaba enamorado de esta ciudad. Tan perdidamente colado que no solo decidió mudarse, sino
también abrir un local completamente distinto de todo lo que la Florencia de la época conocía. Lo hizo en uno de los barrios más bonitos y turísticos (no tanto como ahora), Santa Croce, para que los americanos que pasaban un tiempo en la ciudad tuvieran su sitio donde reunirse y sentirse en casa. En aquellas cuatro paredes con la barra de bar, decoradas con material reciclado y mucho aceite de codo, en el fondo, también un poco se convirtieron en su casa.
La historia cuenta que Correa exportó a Italia el “brand” americano Red Garter, que reunía una serie de locales repartidos por Estados Unidos nacidos a finales del siglo XIX como saloons de descanso para buscadores de oro y mercaderes, y con una liga roja (traducción de red garter) como logo característico.
Y así también el Red Garter de Florencia se convirtió en un local de banjo band. Pero no eran florentinos imitando un mundo que no conocían. Eran bandas americanas que Correa hacía venir desde Estados Unidos. Así, en pocos años, el local se convirtió en un punto de referencia para quien quisiera saborear de verdad un trocito de ultramar.
Con los años las banjo bands fueron sustituidas por otros géneros musicales y el lunes por la noche se convirtió, por expresa voluntad de Correa, en la noche dedicada al jazz, un género del que era un apasionado.
Con los años Red Garter ha cambiado, está claro, pero lo que ha quedado es el corazón de aquel sueño florentino suyo; un sitio donde divertirse con sencillez, encontrar a gente distinta, sentirse un poco más en casa cuando estás en un país extranjero.